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Zeitgeist

Concepto y relevancia

Zeitgeist - The Movie

“Zeitgeist” es una palabra de origen alemán que se puede traducir como ‘él espíritu de una época’ –Zeit: época, tiempo, o era y Geist: espíritu-. Fue utilizada para titular un documental que en lo central denuncia el montaje del Septiembre 11 en New York (09/11/01) por parte del gobierno americano –el oficial y el del establishment político-económico que lo sostiene-. Junto con ello delata una larga cadena de acciones similares que se habrían iniciado en 1907, y que sistemáticamente han desarrollado un núcleo de influyentes y acaudaladas familias americanas. El documental, que está muy bien logrado en ritmo, edición, e investigación, impacta al público que esté interesado en el tema –y con esto no me refiero a personas vinculadas a movimientos de política extrema– aunque en el mediano a largo plazo la fuerza de sus acusaciones parece ser absorbida dentro de los espectadores hacia comentarios más decaídos; como un “¿Será posible?”, un “No puede ser”, o un “Es bueno estar bien informado, pero luego uno tiene que saber sacar sus propias conclusiones; y no creer todo lo que se dice” –por cierto, la mejor opción dentro de estas “reacciones decantadas”-.

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¿Por qué sucede esto? ¿Dónde se absorbe la fuerza de estas denuncias? La respuesta –creo– puede estar señalada en el mismo título del documental que me motiva a escribir. Es muy difícil abandonar nuestro ‘Zeitgeist’, o tan solo dudar de él –y mucho más fácil cuestionar o encontrar absurdas las acciones y hechos de otras épocas-. El Zeitgeist –el espíritu de una época– corresponde a un núcleo de valores últimos que dan sentido a los hechos de una época; motivando el desarrollo de las acciones que se correspondan con ese núcleo de valores vigentes.

Primer Ejemplo: Gladiadores romanos combatían hasta la muerte para la diversión del pueblo. (S.III-IaC)

Para quienes tengan conocimientos en Ciencias Sociales, me atrevo a plantear que el concepto de ‘Zeitgeist’ combina algunas de las características que poseen las nociones de ‘Consciencia Colectiva’ y ‘Mundo de la Vida’a las que agrega la novedad de su especificidad espacial-. Lo primero es reconocer su carácter compartido. Como la ‘Consciencia Colectiva’, el Zeitgeist actúa ampliamente sobre los miembros de una comunidad; interactuando simultáneamente con la subjetividad de todos sus actores. Sin estar claramente definido a los ojos de sus contemporáneos el Zeitgeist puede llegar a lograr total identificación con los valores que se alojan en la consciencia individual de los actores; quienes a pesar de actuar motivados, e interpretar o dar sentido de acuerdo a él, difícilmente podrían llegar a nombrarlo. El Zeitgeist no es un atributo personal, aunque se refleje al interior de los individuos, sino que es atributo propio de una época. Como lo hace el ‘Mundo de la Vida’, es un antecedente aproblemático que evoluciona dentro del sistema social y que los hombres usan íntimamente al relacionarse con él. Como un niño que aprende a hablar, así los hombres conocen el Zeitgeist que servirá como guía de sentido primario a las acciones de una época. Este les permitirá desenvolverse con naturalidad en el espacio que habitan, su aceptación incuestionable como el de una naturaleza primaria dará sustento a la realidad; afirmando y motivando nuestras experiencias –lo aproblemático funciona, siempre hay un antecedente aproblemático que permite hacer surgir el mundo. Si toda realidad fuera problemática no podríamos actuar. Toda realidad requiere de un sustento primario aproblemático; tal y como funciona la fe religiosa al sostener un universo de creencias. Los niños, por ejemplo, no cuestionan las palabras que escuchan, solo las repiten, y por eso aprenden a comunicarse-.

Segundo Ejemplo: La Inquisición se dedicó a castigar las herejías en contra de la Iglesia. (S.XII-XVII)

Pero a diferencia del ‘Mundo de la Vida’, el Zeitgeist no es solo un trasfondo que se da por sentado, sino que es además un trasfondo motivador que orienta las posibilidades de acción al delimitar un mundo de posibilidades cargadas de sentido. Nos empuja en una dirección, señala un mundo de lo posible que además tiene valoradas esas posibilidades; es un concepto activo. El concepto de ‘Zeitgeist’ agrega valor a la definición de la realidad social que intenta señalar gracias a la temporalidad que propone por tratarse de un concepto que esta espacialmente situado. Zeitgeist es el espíritu de ‘una’ época, y no de ‘la’ época –en un sentido ontológico– o de ‘las’ épocas –sin ninguna especificidad-; y por lo tanto sitúa a su contenido, al contenido del Zeitgeist al que se haga referencia, tanto histórica como geográficamente. Zeitgeist es un concepto ‘Espacialmente Situado’, y ahí reside –creo yo– su mayor novedad. El contenido del Zeitgeist no es permanente por sí mismo, sino que esta inseparablemente vinculado a su espacio, posee vigencia -es temporal, cambiante, en evolución-. A cada momento y a cada lugar, a cada época, su espíritu la acompaña. El Zeitgeist que nos toca vivir es nuestro hogar histórico, o más bien nuestro hogar espacial –entendiendo espacial, o espacio, como ‘espacio-tiempo’-, son las creencias compartidas que le dan sentido a nuestros días. Lo que no significa –insisto– que sean realidades o verdades absolutas; y tampoco que sean transparentes en sus usos e intensiones frente a los miembros de la comunidad.

Tercer Ejemplo: Trabajo infantil en plena Revolución Industrial. (S.XIX)

De esto resulta que sea muy difícil cuestionar a nuestro propio Zeitgeist. Cuestionarlo es cuestionar la validez de nuestras propias acciones. Es muy difícil apreciar –y más aún luego aceptar– que en el nombre de nuestros valores se estén cometiendo las barbaridades más opuestas a su signo visible. La legitimidad simbólica del Zeitgeist frente a la comunidad que lo vive está en que su contenido visible es públicamente planteado como un bien último, digno de respetarse y absurdo de ser contradicho –de ahí que resulte una óptima justificación de nuestras miserias cuando éstas logran alinearse con las creencias de nuestra época-. Actuar a favor de nuestro Zeitgeist no es solo posible sino que es deseable; es deseable actuar en concordancia con nuestra época.

Cuando cualquiera de nosotros quiera buscar la verdad sobre el lado más infame de nuestra historia, él que sea capaz de soportar aún el peso de la mayoría y cuestionarse lo que otros se prohíben pensar, él que haya sido capaz de ver las miserias de otras épocas y entender que esa gente creía en lo que hacían, que no lo hacían por maldad, sino que por similar convicción a la que se vive en nuestros días. Éste podría voltear y mirar el rostro de su época. Para quien habita su época, y da sentido de acuerdo a su Zeitgeist, durante la interpretación de sus días creerá que de él son parte sólo los valores últimos, positivos y deseables; que de él no es fruto la maldad, lo negativo, y lo indeseable. Normalmente, se interpreta que sobre “las cosas malas” sólo hay dos opciones: o fueron realizadas por desviados, ajenos al Zeitgeist –o sea marginales-, o bien que era necesario, por lo que su maldad inmediata es trascendida hacía un bien último logrando justificación. Entonces volteamos la cara a la miseria de nuestra época y actuamos manteniendo los ojos en nuestro Zeitgeist que sabemos –o creemos– es bueno.

Cuarto Ejemplo: Masacre de Katyn en Polonia. Ejecutada por la Unión Soviética. (1940)

Es necesario estar preparado para observar que los mismos valores que hemos vivido y defendido son los que han dado posibilidad a nuestras mayores vergüenzas. Y que muchas –o todas– nuestras acciones, mientras que alineadas con el Zeitgeist, han favorecido que tanta infamia suceda. Que tenemos una responsabilidad sobre aquello, de lo que por vergüenza, no queremos ser responsables y preferimos no ver. Preferimos –o fingimos– no ver que somos capaces de tanta miseria. Cuando sabemos, históricamente, que sí lo somos.

Quinto Ejemplo: Desplazados por guerras civiles viven el en campamentos de África. (Hoy) // Estos han sido cinco ejemplos históricos, solo cinco, que pretenden señalar el lado más vergonzoso de nuestra historia. Podrían ser muchos más.