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Sobre la Inteligencia

De la Inteligencia-Artificial a la Inteligencia

Muchas veces he oído que a algunas personas se las llama “Inteligentes”. Lo que me sucede inmediatamente después de oír esta calificación es juzgar que en la mayoría de los casos según mis propios criterios los receptores del adjetivo están lejos de merecerlo y que varios de ellos serían mejores candidatos al adjetivo contrario. Entiendo que en su uso cotidiano la palabra “Inteligencia” no esté realizando un juicio serio, sino que sólo busque generar empatía y aprobación. Pero entonces, ¿Por qué se usa “seriamente” la categoría de inteligencia?, o ¿Por qué debería usarse?, ¿Qué es lo que ‘Yo’ espero señalar con esta calificación?

Accidentalmente y teniendo en referencia lo anterior topé con la noción de “Inteligencia Artificial”; un concepto que entrelaza computación, robótica, y ciencia ficción. ¿Cuándo, con propiedad, podría la Inteligencia Artificial dejar atrás sus orígenes de ciencia ficción y convertirse en un logro tecnológico real? ¿Cuándo podríamos juzgarnos capaces de haber “fabricado” una característica que sentimos tan propia y/o natural como la Inteligencia?

Deep Blue 2, mejor jugador de ajedrez que cualquier hombre.

Las primeras apariciones robóticas con seguridad no poseen inteligencia, no pasan de ser extensiones mecánicas para el trabajo del hombre. El gran salto surge con la aparición de la computación durante el último medio siglo. Microprocesadores capaces de interpretar infinitos bits como múltiples formas de información y herramientas software algo que por cierto me intriga y que quisiera conocer mucho mejor: ¿En que momento, y cómo, una larga cadena de ceros y unos puede transformarse en múltiples formas de información capaz de ser almacenada, procesada, y recuperada?. La computación avanzó hasta ser capaz de procesar una enorme cantidad de información (más de la que cualquier hombre puede recordar y/o procesar en toda su vida), realizar cálculos casi instantáneos (mayores a los que cualquier hombre puede realizar) y cumplir una infinidad de tareas (muchas de las cuales somos incapaces de llevar a cabo). Pero ¿Hemos dado a luz Inteligencia Artificial?… Creo que todavía no se podría decir eso. ¿Qué le hace falta a la más alta tecnología, pese a que nos supera de varias formas, para llegar a ser ‘Inteligente’? A grandes rasgos creo le hace falta ser capaz de romper sus propios límites. Ser capaz de evolucionar por si misma; le falta autonomía. Ya que aún la evolución de la robótica sigue dependiendo de “nuestra Inteligencia”; la de los hombres.

Aún la más avanzada tecnología computacional se encuentra limitada a ciertas labores, y sólo a ellas; no puede superar sus funciones programadas. Sólo se limita a recibir información, o a solicitar la que a priori puede interpretar. Frente una nueva forma de información las computadoras no reaccionan de manera evolutiva, no hay una reacción a lo desconocido sino sólo un desconocimiento a lo nuevo; un mensaje de error: “Archivo Desconocido”. Y nada las mueve a buscar algo distinto, es pura aceptación de sí misma y de su entorno; incapacidad de crítica. Un primer aspecto aleja a la computación de la anhelada Inteligencia Artificial: carece de preguntas, carece de la libertad de buscar.

Lo segundo es que las maquinas son incapaces de aprender. No se apropian del conocimiento, sólo lo reiteran y eso hace que lo que posean sólo sea información y nunca conocimiento, ejecutan el programa siempre de la misma manera en su forma y contenido; otra, y otra vez, siempre igual, las herramientas del programa son limitadas y aisladas entre si. No pueden aplicarse varios programas, en los que cada uno aporte cosas distintas, sobre un solo archivo de terminación especificada. Las posibilidades que una maquina tiene de ocupar sus conocimientos son absolutamente estáticas y reiterativas. Cuando se aprende algo nuevo, cuando realmente se entiende, esto que es “lo nuevo” pasa a formar parte de nosotros mismos y lo podremos utilizar tan pronto como lo necesitemos en las más variadas circunstancias y sobre los más variados contenidos quien aprende también puede explicar con variedad; y no sólo repetir. En las máquinas sólo hay acumulación aislada de la información; estas no pueden interactuar entre si, ni combinarse oportunamente la maquina no ‘sabe’, sólo repite.

Finalmente, al no poder preguntar ni aprender todo esfuerzo tecnológico esta privado de la capacidad última de ‘Crear’. Esto equivaldría a computadoras capaces de autoprogramarse en un sentido útil. Que ellas mismas crearan nuevos programas, nuevos archivos con una extensión propia, y un fin distinto a lo conocido. La demostración de poseer ‘criticidad y búsqueda’ junto con la capacidad de aprender es el logro del movimiento que les sigue: la creación. El que busca, el que pregunta, el que critica el que no se conforma siendo capaz de aprender, de apropiarse íntimamente del conocimiento haciéndolo parte de si mismo incorporándolo, puede dar un nuevo paso y avanzar. Puede hacer evolucionar ese conocimiento, puede crear algo nuevo.

“Sonny” en “I, Robot” Fox Movies [2004]

Para hablar de Inteligencia Artificial las computadoras tendrían que lograr estas virtudes. Máquinas capaces de buscar información desconocida, interesarse en ella, aprender, lograr incorporar toda la información convirtiéndola en conocimiento, aunar toda la información y herramientas que las alimentan superando las rigideces internas que las limitan antes de iniciar cualquier intento. Que lograran cosas nuevas por si mismas, avances ajenos a la mano del hombre. Esta sería Inteligencia Artificial, y sería artificial porque en sus orígenes habría nacido de la mano del hombre, no por que se distancie de la inteligencia.

Tras estas ideas sobre Inteligencia Artificial, vi que esto era lo que yo llamaba “Inteligencia”. Y que a tal definición correspondían aquellos a los que yo llamo inteligentes. No puedo considerar inteligentes a quienes no son capaces de preguntar y cuestionare por lo que los rodea. Quienes simplemente aceptan todo lo que los rodea como una realidad segura y única están lejos de la inteligencia. Ella alberga una inquietud propia del preguntar, la que tal y como los niños realizan de manera instintiva es la que nos permite conocer el mundo o nuevos mundos.

Tampoco son inteligentes quienes sólo repiten mecánicamente tareas previamente ordenadas y especificadas. Y aunque esta habilidad técnica pueda llegar a ser desarrollada con alto profesionalismo, ella no alberga inteligencia. La inteligencia como aprendizaje se refleja en la variedad con que se aplica; variedad de información y habilidades ejecutadas simultáneamente, variedad de objetivos a ser desarrollados.

Por último. Habiendo ya demostrado su capacidad de aprendizaje y cuestionamiento ‘el inteligente’ estará llamado a dar un paso más, que para él resultará natural. Se realizará en el momento de la creación. Dará a luz algo nuevo, algo que en ninguna parte está o vio escrito, algo que nadie le enseño. Por si mismo creará algo nuevo.

No es inteligente él que sólo procesa información, lo es él que busca. No es inteligente quien tan sólo repite; lo es él que aprende. Y –por supuesto– no es inteligente el que se conforma con eso, no es el de la quietud, es quien permanece en movimiento. El que es capaz de algo nuevo, el original, el creativo, el que da un salto. Quien aprende y además posee la noble capacidad crítica hija de la observación y hermana de la sospecha (permítanme la metáfora), éste que permanece en movimiento, además “Crea”.

El inteligente es aquel quien crea nuevo conocimiento. Y la inteligencia que se expresa en él, es la capacidad para hacerlo. Buscar, aprender, y crear. Quienes reúnen tales momentos, estas notables personas considero yo-, son los Inteligentes.

Francisco Varela, un ejemplo de entre quienes merecen el adjetivo.


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